¿Soñar no cuesta nada?

El tiempo vuela cuando sueñas despierto. Los niños son expertos en este tema. Pueden ser bomberos, astronautas, cantantes, empresarios o lo que les venga a la mente. Al crecer estos sueños se convierten en algo más. Son ideales sobre los cuales elegimos nuestra profesión, nuestra pareja… en fin, nuestra vida.

¿Habrá algún momento en que debemos dejar de soñar? No lo creo. Sin embargo hay personas que dejan de hacerlo. Viven todo el tiempo en la realidad, preocupados por el hoy, sin ver un poco más allá. No confían en el futuro, no esperan nada de nadie. La gente decepcionada de la vida es gente que da tristeza. ¿Para qué vivir si no hemos de soñar? No creo que valga la pena solamente pagar las cuentas a diario y olvidarse de las ambiciones de niño. A estas personas soñar sí les cuesta, tanto que prefieren no hacerlo.

Al mismo tiempo, hay individuos que viven constantemente en un sueño. Tenemos que despertarlos a cada rato para hablar con ellos. A veces viven en un universo paralelo, sin importarles la realidad. Es cierto que sueñan, pero nunca son capaces de mezclar la realidad y los sueños. A estas personas no les cuesta nada soñar porque se aprovechan, incluso diría que abusan, de lo que es gratis.

Hay una tercera clasificación. Los personajes más importantes de la historia, buenos o malos, han movido al mundo porque han sido capaces primero de soñar. Sus sueños han llegado más allá de la imaginación de los mortales promedio. Después, han sabido transmitir sus sueños convirtiéndolos en banderas para todos aquellos que compartían sus inquietudes. Y finalmente, han convertido esos sueños en realidad.

A estos peculiares personajes soñar les cuesta, y mucho. Saben lo que significa un sueño. Los sueños son como una piedrita en el zapato que no te dejan tranquilo hasta que se vuelven realidad. Por eso no hay que dejarlos morir, pero tampoco hay que dejar que se conviertan en fantasías estériles. Somos soñadores por naturaleza, existimos y soñamos. Sueño, luego existo. Te invito a que no pierdas esto de vista…