Inception, el sueño de un cineasta

El jueves tuve la oportunidad de ver Inception (El Origen, 2010) con un fanático de la película. Lo era desde antes de verla y creo que la ha visto 3 veces o más hasta el momento… Salí de la función sin tener una opinión clara al respecto sobre la cinta. Lo cierto es que ese sentimiento que me dejó no fue producto de la película, sino de mis gustos personales. No soy el mejor fanático de la ciencia ficción.

La obra no tiene nada que se le pueda reclamar. Algo que destaca mucho en la producción son los efectos especiales. Son perfectos, creíbles, a diferencia de muchas películas recientes, que se conforman utilizando la pantalla verde con una calidad y supervisión bastante cuestionables para la tecnología y posibilidades que se han desarrollado en los últimos años.

Sumado a esto, todo está en perfecta sintonía durante la cinta. La historia es buena, retomando el tema de realidades alternativas al estilo de Matrix, llevado un paso más adelante. Las actuaciones junto con la dirección se convierten en los mejores narradores del guión. Sin embargo, no hay nada que destaque más que otro ámbito, por lo que la protagonista es la película, no son Leonardo Di Caprio, ni Ellen Page.

Una aventura como esta es el sueño de cualquier cineasta y es un éxito que se da una vez en la vida. Inception para Christopher Nolan es el Avatar de James Cameron, El Padrino de Francis Ford Coppola o el Star Wars: Episodio V de George Lucas. Es una película que puede ser considerada el éxito del verano. Tendremos que esperar para colocarla en el ranking del 2010, pero independientemente de esto, es un filme que merece la pena ser visto y que pasará a la historia del cine.

Espero que mi amigo cinéfilo esté contento con esta reseña, que me tardé en escribir.