Cuestión de esencia

¿Alguna vez han deseado ser como otra persona? Muchas veces conforme recorremos nuestro camino nos encontramos con grandes ejemplos. Pueden ser de nuestra propia familia, amigos, maestros o personalidades que nos marcan y nos hacen cambiar. Dice una teoría que la materia no se crea ni se destruye… Sólo se transforma. Y esta creencia creo que puede ser aplicada a las personas. Con esto me refiero a que ninguna persona es 100% original, todo lo contrario, todos somos una combinación de experiencias, influencias y decisiones.

El otro día discutía si alguien puede ser algo que no es. Y lo cierto es que no. Un presidente no puede llenar el espacio del presidente anterior. Asimismo hemos visto la diferencia abismal que tiene Benedicto XVI, el Papa actual con Juan Pablo II. Y así las escalas pueden aumentar o disminuir, pero nunca va a existir manera de reemplazar una persona con otra… Simplemente no tiene la misma esencia.

A veces la envidia, el egoísmo y la imitación nos hacen creer que podemos ser iguales a otras personas, pero la verdad es que no, y nunca lo seremos. Más vale explotar nuestras diferencias, aprender de los demás y cuando la experiencia se junta con la esencia surge una persona nueva, que aprende, que sabe convivir y ser universal. A pesar de que me considero un poco un “monito de imitación”, cada vez estoy más convencido de que yo tengo que ser yo y nada más. Y la vida sigue…