Voluntariamente

Ayer viví un día como hace mucho tiempo no había podido vivir. Muchas veces he participado en actividades de ayuda a los demás. Lo que va sucediendo conforme el tiempo avanza es que ya no puedes participar en eventos de ayuda como antes y cuando lo haces, ya te vuelves una parte mucho más organizativa que participativa.

Afortunadamente, ayer tuve la oportunidad de participar en EDIFIKLOS… Soñando en grande, una actividad organizada por EDIFIK, una organización que promueve el voluntariado y el compromiso social entre los jóvenes.

En esta ocasión pudimos llevar a niños con cáncer a Kidzania. Si para un niño es extremadamente emocionante visitar este parque de diversiones, más lo debe ser para un niño que ha sufrido una parte importante de su niñez a causa del cáncer.

El hecho de ayudarlos a divertirse en este evento es un respiro para su enfermedad, un haz de luz en medio de la obscuridad. No sólo por la sonrisa que podemos lograr en ellos, sino por el acto desinteresado de tantos jóvenes voluntarios que se decidieron a ayudar.

El bien sigue existiendo en el mundo, en nuestro país y en nuestra ciudad. Son estos actos y los de muchas otras personas los que mantienen al mundo en equilibrio, aunque el bien sea siempre más silencioso que el mal. Mientras existan todos estos actos sencillos, pero repetidos y profundos, toda la humanidad tendrá esperanza.