Lo mejor de ti hace grande a México

Este fin de semana vivimos el Teletón número 14 en la historia de México. No hay mucho que contar, lo mismo de todos los años: historias impactantes de niños que con su sonrisa, con su forma de vivir la vida nos enseñan muchísimo, al mismo nivel de las enseñanzas que nos dejan sus papás. Lucha, tenacidad, pero sobretodo amor.

Me quedo con la historia de una madre que luchó incansablemente por inscribir a su hija en el CRIT. Buscó lugar en Occidente y no lo encontró, después pensó en el Estado de México, donde tampoco había cupo. Finalmente, encontró un lugar para su hija en uno de los actuales 17 CRIT que hay en nuestro país. El lugar estaba disponible en Oaxaca. La mamá no lo pensó dos veces y ahora lleva a su hija periódicamente al CRIT de Oaxaca. Se me olvida mencionar, que ella vive en La Paz. Hacen falta ijares en barco, en carretera, muchas horas y mucho amor para hacer eso por un hijo.

Me quedo también con las palabras de Fernando Landeros cerca del final de la emisión. Él recordó a la niña que abrió el Teletón este año, una niña que a pesar del sufrimiento que le causaban unas empuñas que le aparecían en la piel, sabía decir: «lo mío, lo mío, es ser feliz». «Entonces ¿qué es lo nuestro, lo nuestro?» preguntaba Chobi mientras invitaba a todo el país a volcarse en generosidad para seguir ayudando y amando a estos niños. Palabras que dejaron callados a los más talentosos locutores. Palabras que detonaron la generosidad de las personas y que llevaron a alcanzar la meta de más de 400 millones de pesos.

Mucha gente alega que todo esto es una farsa y yo me pregunto: ¿Cómo puede ser una farsa algo que hace que un país saque lo mejor de sí mismo? ¿Cómo pueden ser una farsa los 17 hospitales de rehabilitación más grandes, modernos y felices del mundo? ¿Cómo puede ser una farsa algo que transforma la vida de tantos niños, jóvenes y padres de familia? No es una farsa, es una realidad. Estamos tan heridos como nación, tan desencantados, que hoy en día no podemos creer en nada ni en nadie, personas e instituciones por igual, pero sencillamente es cuestión de mirar y darse cuenta de realidades como el Teletón entre muchísimas otras, que hacen que este país aún tenga esperanza.