Tron: Legacy

Hace mucho no aparecía una película futurística. Tal vez porque la época en la que vivimos se parece mucho a la imaginación de tantos cineastas que han hecho este tipo de filmes. No sabía qué esperar al ver Tron: Legacy. Seguramente las personas que vieron la versión original estaban muy entusiasmados en ver la continuación, y más aún, la renovación visual de la misma.

Lo cierto es que la película cumple con su cometido, incluso para los que no han visto la primera parte. La historia es buena, crea un mundo paralelo al nuestro a través de la computadora, en que los programas tienen la forma de una persona y todos viven en una rejilla. Lo interesante llega al momento en que el mundo real y el mundo virtual se cruzan. Los programas tienen características de personas, con funciones propias para cada uno.

Sin duda, lo más importante de la película es su propuesta visual, ya que es atractiva de principio a fin. Cada escena te tiene con los ojos bien abiertos, ya que es extremadamente cuidada. Los detalles visuales atractivos comienzan por el vestuario, los sets y los efectos especiales, ya que rompen con los efectos y recursos visuales de otras películas del género.

Como cereza del pastel, Tron ofrece al oído la música de Daft Punk. En algunos momentos la música excede su posición de apoyo y se convierte en protagonista. Personalmente ese detalle no me gusta, pero para los fans de la música electrónica puede ser un gran atractivo de Tron.