¿Y mi horóscopo?

Toda mi vida he sido Capricornio y francamente no es que me importe, pero es simpático encontrar personas que preguntan tu signo y dicen: “¡Claro! Eres Capricornio, se nota desde lejos…” Y todavía es más chistoso que haya gente que busca a su pareja preguntando su signo. Se acercan, ven a los ojos y muy seriamente preguntan:

— ¿Piscis?

— No.

— ¿Leo?

— Tampoco.

— ¿Cáncer?

— No, Tauro — responde el otro un poco harto.

— ¡Lo sabía! Se nota desde lejos. Yo me llevo muy bien con los Tauro.

Pues resulta que ahora los signos que conocíamos ya no son como los conocíamos. Recientemente un astrónomo de Estados Unidos ha descubierto un signo llamado Ofiuco, que ya existía en la antigüedad, pero que no se tomaba en cuenta. Según la publicación del astrónomo, desde hace 2500 años, el universo ha cambiado, se ha movido, la tierra se ha inclinado y esto ha dado origen a los cambios que él reporta.

Todas las páginas relacionadas con los horóscopos han sido bombardeadas con mensajes. El mismísimo Walter Mercado ahora sale a decir que los horóscopos se quedan igual, porque ellos no utilizan esa corriente zodiacal. Mientras tanto el mundo está en crisis y muchos de los mensajes que les llegan a los astrólogos dicen: “Siempre he sido introvertido y ahora resulta que soy extrovertido”, o hay algunos que se alegran: “Mejoró mi signo de Cáncer a Géminis”.

¿Cómo es posible que tantas personas dejen su destino a un astrólogo? Creo que es una excusa para no ser responsables y no ocuparse de él. Yo prefiero tener la responsabilidad de mi suerte y de mi vida y no dejársela a Amira o Madamme Zazú. Así que ahora me despido como todo un Sagitario… ¿o no? Ustedes decidan.