Alcohol: Diversión por un lado / Muerte por otro

No puedo decir que soy abstemio, lo que sí puedo decir es que nunca me he emborrachado. ¿Por qué? No lo sabría describir con facilidad. Creo que cuando entré a la edad de decidir si tomar o no, nunca consideré seriamente la opción de pasarme de copas. Me divertía mucho con amigos que pensaban como yo. Aunque claramente no todos piensan así. Y no es que considere gravísimo emborracharse de vez en cuando en un contexto específico. Lo que sí es muy grave es la corriente de pensamiento que reina hoy en día en nuestra sociedad: Mucha gente no puede concebir divertirse en una fiesta, en un antro o bar sin emborracharse.

Muchos me han preguntado por qué debemos considerar malo este hecho, lo voy a tratar de explicar lo más claramente posible:

  • Digamos que lo que nos hace personas, lo que nos da nuestra dignidad son tres cosas: La inteligencia, la voluntad y la libertad. Al faltar cualquiera de las tres, la dignidad y nuestra identidad se ven comprometidas y a veces eso puede llevar a consecuencias muy malas.
  • Al tomar alcohol, poco a poco vamos perdiendo estas cualidades, objetivamente, físicamente. El alcohol deprime el sistema nervioso central. Lo primero que perdemos es la voluntad, lo que logra que no pensemos correctamente y que no tengamos la fuerza necesaria para tomar la decisión de parar.
  • Poco a poco vas perdiendo la inteligencia, lo que hace que tengas el valor de hablarle a la mujer que quieras sin importar color, cara o edad (y hay algunos que hasta sexo). El alcohol también consigue que pierdas la visión de ti mismo, y puedas bailar en la mesa, quitarte la camisa o pegarte sin que te duela. Digamos que tu coeficiente cae dramáticamente.
  • Y al final, pierdes la capacidad de ser libre. No puedes dejar de tomar, no puedes decidir lo que es mejor para ti. Te vuelves impertinente, te peleas con quien sea, crees que puedes manejar, hasta crees que no estás borracho.
  • Y al despertar, todo es borroso. Hiciste cosas de las que no te acuerdas, y lo peor es que muchas de ellas te gustaría que no hubieran pasado, nunca.

Finalmente, lo más grave: la muerte. El alcohol es un amigo que puede matar, la principal manera es si lo mezclas con el volante. Es la principal causa de muerte en los jóvenes. Cada día mueren en promedio 41 jóvenes por este motivo, sin contar a los lastimados, paralíticos y otros resultados de los accidentes.

Sé que a veces te sientes invencible, sé que crees que no te puede pasar a ti. Pero te invito a reflexionar, por lo que más quieras, en lo grande que es tu vida. No la pierdas por un momento de estupidez.  No te arruines la vida con la muerte, tuya o de alguien más por causa tuya. Disfruta al máximo de cada segundo, ríete y conoce, pero nunca te arriesgues, nunca pierdas la conciencia de lo que vales. Nunca manejes borracho, nunca dejes a nadie manejar borracho, ten cuidado con otros que manejen en ese estado. Por lo que más quieras… cuídate.

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