Receta para hacer los sueños realidad

receta para hacer sueños realidadEra un pueblo en el que nada pasaba nunca. A veces los ancianos salían a la banqueta por la tarde para platicar y ver pasar a la gente frente a ellos:

– ¿A dónde vamos esta tarde Don José?

– Pues por el pan, ¿a dónde más Don Felipe?

– Yo creí que por fin se había animado a cruzar a nado el canal de la mancha y yo pensaba ir a apoyarlo.

– No, el que iría en la lancha gritandole a usted sería yo.– Respondió Don José entre risas.

– Pues no lo detengo más, adelante por el pan.

Así transcurrían las tardes, sin más eventualidades. Un día, además de los acostumbrados clasificados en el periódico vespertino, apareció un anuncio que cautivó al pueblo:

Receta para hacer los sueños realidad.

¡Oportunidad única! No pierda esta experiencia de conocer por fin la fórmula mágica para hacer realidad todo lo que ha imaginado a lo largo de su vida. Este anuncio nunca le ha fallado a nadie. Gran presentación el viernes a las 4 en el parque.

¿Qué era eso? Algo diferente. Y es que en el pueblo nadie veía los informerciales que pasan en la televisión durante la madrugada. Las conversaciones acerca del pan y el canal de la mancha pasaron a segundo término. Ahora todas las tardes de la semana la conversación giraba en torno al anuncio:

– ¿Qué nos irán a traer para hacer los sueños realidad Don Felipe?

– No lo sé Don José, pero tendrá que ser algo muy bueno, de eso que no conocemos por acá. –Suspiró Don Felipe y después guardó silencio unos segundos viendo al infinito–. ¿Cuál es su sueño Don José? ¿Qué va a querer hacer realidad?

– Tal vez… –dijo levantando la mirada–. Siempre quise ir a un mundial. Imagine la alegría que se debe sentir en las calles, el orgullo de portar uno su bandera sin vergüenza o sin pensar en todas las cosas malas que suceden en el país. Hacerse amigo de los compatriotas que uno se encuentra en un país lejano. Pero nunca lo pude hacer.

– ¿Por qué Don José?

– No hubo dinero para ir, tuve que empezar a trabajar y luego vinieron los hijos y entre tantas preocupaciones ya nunca más pensé siquiera en ir al mundial hasta hoy que usted me preguntó. Por cierto ¿usted para qué compraría la receta?

– Creo que por encima de todas las cosas me gustaría volver a ver a mi hijo.

– ¿No sabe dónde vive?

– Sí, vive en la capital, pero antes de irse tuvimos algunas diferencias y nos fuimos alejando. Ya solamente hablamos por teléfono cada dos años para cosas muy puntuales.

– Vaya, pues sí que son sueños diferentes. ¿Sabe qué Don Felipe? No creo que el que vaya a venir a vender la receta sepa lo que realmente queremos. Seguramente será un mocoso de alguna metrópoli que cree que con trucos de mercadotecnia puede vendernos el aire y luego irse tan tranquilo.

– Tiene razón, este charlatán va a venir a decirme que viaje a la capital para ver a mi hijo. Que llegue, le dé un abrazo y vuelva a estar en contacto constante con él.

– Exactamente… a mí me dirá que use una parte de mis ahorros para ir al mundial con mi esposa y que corte algunos gastos innecesarios para nivelar el dinero.

– ¡No es justo! ¡No nos vamos a dejar engañar! Yo voy a arreglar en este momento todo para salir el viernes a primera hora a ver a mi hijo a la capital. Le diré a mi hija que me ayude a preparar además un regalo.

– ¡Muy bien Don Felipe! Y yo voy a comenzar a hacer las reservaciones de vuelos al destino del próximo mundial, así me saldrán mucho más baratas. Nadie que no tenga nada que ver con mis sueños me va a explicar cómo hacerlos realidad. ¡Eso es lo único que nos faltaba!

La discusión se acaloraba rápidamente, Don Felipe y Don José cada vez estaban más convencidos. Estaban tan emocionados que no se levantaron de sus sillas cuando se puso el sol como acostumbraban, sino unas dos horas antes para poner sus planes en marcha.

Finalmente llegó el día, el parque estaba esperando un gran acontecimiento. Apareció el repartidor del periódico vespertino y como todos los días a las 4 de la tarde, colocó en su kiosco una muestra de todas las secciones. En la sección de avisos clasificados se mostraba este anuncio:

Receta para hacer los sueños realidad.

Los habitantes de este pueblo aprovecharon la oportunidad y encontraron la receta para hacer los sueños realidad, por lo tanto el anuncio se cambia de periódico. A la fecha, esta presentación no se ha realizado en ninguna comunidad… no ha sido necesario.