Un aplauso para el aborto

Pido un aplauso para todos los que con una gran visión nos gobiernan.

Pido un aplauso para cada uno de los que decide por todos nosotros.

Pido un aplauso para aquellos que conocen a la perfección los derechos humanos.

Pido un aplauso para esos, que valientemente no aceptan las consecuencias de sus acciones.

Pido un aplauso, de esos que resuenan mucho, de los que van acompañados de porras y gritos y que desaparecen con el viento, de esos que no permanecen.

No es algo de lo que me guste hablar. Tampoco me gusta hacer ruido al respecto, ni siquiera doy mi opinión en público. Así que hoy escribo sobre el tema porque creo que trasciende las opiniones personales, va más allá de lo que se publique en una ley, y es más grave que solamente una noticia.

Parece que se nos olvida el horror que representa asesinar a un no-nacido. Hoy más que nunca está claro que la vida que crece dentro del vientre de una mujer no es suya, sino que depende de ella.

Pero más allá de todas las explicaciones científicas y bioéticas hay un factor humano que no podemos ignorar. No puedo ni siquiera imaginar lo que pasa por la mente y el corazón de una mujer que se atreve a abortar. Debe ser una decisión muy difícil, antes, durante y después de haberla tomado.

Sin embargo, me gustaría hacer un llamado a esas mujeres, para que reflexionen lo que un acto de esta naturaleza representa. Un país en el que una madre mata a su propio hijo se expone a la violencia, el terrorismo, el dolor y la deshumanización.

Creo que los que tendrán que responder seriamente por la legalización del aborto son los legisladores, ya que dudo que esta decisión se haya tomado por un convencimiento real, sino como una estrategia política, para ganar minorías a su favor y cuando no hay pureza de intención, el resultado final pocas veces es bueno.

Algo bueno sale de la aprobación del aborto: Hoy el que decide a favor de la vida de un niño inocente no lo hace forzado por la ley, o por una presión social, sino que decide a causa de su propia conciencia y valores. En esa circunstancia, ese acto se vuelve producto de una libertad plena, llegando a ser incluso un acto heróico.

Ahora sí, pido un aplauso para los que enfrentan las consecuencias de sus acciones, para aquellos que con la mente clara saben orientar a otros de acuerdo a los verdaderos valores de la raza humana, pido un aplauso para aquellos que han sabido recibir en su casa y familias a niños que no pudieron ser recibidos en otro lugar. Pido un aplauso, porque gracias a Dios, héroes de esos hay muchos.