The most influential woman…

Ese es el título que se saca Oprah Winfrey. No se lo doy yo, ni su cadena de televisión, ni siquiera sus televidentes. Ese título se lo ha dado varias veces (y con varias formas de decir lo mismo) la revista Time y varios otros medios que publican rankings constantemente. La mujer más influyente de Estados Unidos, una de las mujeres más ricas del mundo.

Algunos podrían decir que da tristeza que ella sea la mujer más influyente del país más poderoso del mundo. Yo pienso diferente. Sin duda no es la persona más preparada, ni siquiera una mujer que comulgue con todas mis ideas y valores. Pero algo debemos reconocerle: lo que tiene, lo que ha conseguido se lo ha ganado.

Nació pobre y vivió pobre mucho tiempo. Se vestía con los tejidos de los costales de la granja. Sufrió, vaya que sufrió. En su infancia sufrió abuso sexual por parte de miembros de su familia, se embarazó a los 14 años. Y apesar de todo eso, decidió dedicarse a la comunicación. Llegó a los medios sin conocer a nadie. Condujo programas de radio y brincó a la televisión local y en muy poco tiempo logró llevar su programa a nivel nacional e internacional. Su fama y su fortuna crecieron exponencialmente. Se convirtió en un ícono y aún más, en una marca.

Pero lo que más me gusta reflexionar sobre ella no son todos esos logros, sino la fuerza que tuvo para mantenerse en un programa diario durante 25 años. Me queda claro que aquí aguantamos a Raúl Velasco por imposición y no por disposición.

OprahLo que admiro de Oprah es que al llegar a la cima y llevar su programa a un éxito nunca antes visto, no se conformó y no se dejó llevar. Algo le dijo que tenía que aprovechar ese espacio al aire para dejar algo en la vida de sus televidentes y así lo hizo. Promovió la lectura de muchos libros clásicos y nuevos, comenzó con campañas para promover un estilo de vida sano, entrevistó a personas que inspiraban a millones, trató temas que la sociedad a veces ignora (como el abuso sexual) y muchas cosas más.

Muchos podrán decir que para hacer eso no se necesita gran trabajo, ya que con el éxito en la mano es fácil hacer lo que sea. Yo pienso que se puede tener el éxito en la mano, pero se puede escapar como agua entre los dedos.

Además de lo que hizo con su programa, Oprah trabajó en muchas campañas humanitarias y filantrópicas, creó su propia fundación y supo promove la ayuda a los demás. Ella misma es conocida por regalar coches, viajes, refrigeradores y muchas cosas más a su público, el “amor de su vida” como lo describió al despedirse.

Sí, lo admito, vi su último show y también admito que me gustó. Fue un mensaje de despedida para una o varias generaciones que la siguieron y es su testamento y legado en su círculo de influencia. Fue un programa sin sorpresas, sin entrevistas, sin cortes o reportajes, fue un programa con ella hablando de corazón. Me quedo con la parte central de sus palabras:

Todo el mundo tiene una vocación, y su trabajo real en la vida es descubrir lo que es y tener el trabajo de hacerla realidad. Una vocación, un llamado te ilumina y te permite saber que estás exactamente donde debes estar, haciendo exactamente lo que debes hacer. Y eso es lo que quiero para todos ustedes: que vivan de corazón su vida.