Vivimos rodeados de sueños

Me gusta pensar que vivimos rodeados de sueños. Simplemente flotan en el aire alrededor de todos nosotros. Algunos nos siguen a donde quiera que vamos y otros solo vagan en busca de alguien que los adopte. Hay unos grandes, que vuelan bajo y otros un poco más ligeros. Hay algunos con un periodo de vida muy corto y otros que nacieron para ser inmortales.

Sin embargo, la gente camina perdida, inerte, sin siquiera voltear a ver alguno de ellos. No miran los suyos, ni los de los demás. Pocos son los que saben escuchar con el alma y recibir los sueños en su interior. Para ellos, los que reciben a los sueños despiertos, estos no son sueños, sino ideas. Y las ideas adquieren fuerza desde el momento que se implantan en la mente de una persona. Desde ese instante, las personas intentan hacerlas realidad, porque no hay nada más gratificante que ver una idea materializada.

Y así nacen los grandes proyectos de la vida y de la historia. Primero son ideas, que ni siquiera su gestor puede detener. Fue Victor Hugo el que dijo alguna vez:

No hay ejército que pueda detener la fuerza de una idea cuando ésta llega a tiempo.

Así que se juntan varios factores para convertir una idea en realidad: La idea, la persona, el momento, la voluntad y la tenacidad. Todos y cada uno de esos componentes son los culpables de que algo se tenga que volver realidad.

Por lo pronto yo estoy en un problema, porque tengo una idea en la cabeza que está en su tiempo exacto y ahora no me la puedo quitar. No me queda más que hacerla realidad… y eso va a estar complicado, pero no hay de otra, es parte de la vida, y la vida sigue…