Hacer lo mejor que puedes

Hay un momento de nuestra vida en que nuestro corazón nos reclama algo. Podría ser el caso de algunos que les reclame que comen mucha grasa, pero no quiero hablar de eso. El corazón… ese músculo tan enigmático para todos los hombres desde el inicio de los tiempos. Ahí ponemos la vida, ahí ponemos los sentimientos, ahí ponemos el amor y ahí ponemos el dolor.

Ese corazón hoy me está hablando a mí en lo personal. Y me está reclamando, no está muy contento que digamos. Y no sé qué contestarle. Podría poner como pretexto la típica frase de “estoy haciendo lo mejor que puedo”. Pero a veces “lo mejor que puedes” no es suficiente. Es ahí cuando algo más te tiene que levantar más alto de lo que tú nunca vas a poder.

¿Qué es eso? No lo sé, supongo que una pasión, un enamoramiento, un sueño, otra persona o Dios mismo. Y a ese llamado a las alturas estamos invitados. ¿Miedo? Siempre va a ser un factor, porque entre más alto estés, más dura puede ser la caída. Entre más arriba vayas, más lejos quedas de todo lo que tienes asegurado. Pero en un momento u otro tienes que desaparecer ese miedo, de lo contrario estarás condenado a quedarte en la tierra, abajo, haciendo “lo mejor que puedes”.

Hoy ya no se trata de eso, se trata de convertir las cosas ordinarias en extraordinarias. Se trata de cambiar el mal por el bien, el miedo por valor, la apatía por entusiasmo, el odio por pasión. A veces es necesario gritar y volver a empezar. Las veces que sea necesario, pero hay que volver a empezar. Poque algo grande está a la espera de nuestro propio destino.

Escribo esto para tratar de contestarle a mi corazón las muchas preguntas que me está haciendo. Aunque puede ser que todo sea un análisis superficial con tal de no dejar que se rompa. Aunque creo que es inevitable. Porque una frase que no se me borra es esta: «¿Cómo abrirás tu corazón a menos de que se rompa?» Es pura verdad.