Imagina despertar y recordar que eres mexicano

Ayer sentado en un restaurante viendo la semifinal de la selección mexicana en el mundial sub-17 me pregunté: ¿Realmente existen imposibles para alguien? ¿Será verdad que todos tenemos un límite? ¿Que solamente unos pocos pueden lograr cosas grandes mientras los demás sólo son observadores?

Estas teorías existen, tal vez no redactadas formalmente o con un autor plenamente identificado, pero existen. Están escondidas en nuestra mente, en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad. Es precisamente de ahí donde tienen que ser eliminadas.

La victoria de México sobre Alemania ayer nos dice muchas cosas:

  • Julio GómezLa primera es que las condiciones físicas o las capacidades influyen, pero no determinan el destino de una persona, grupo o país. Era claro que el equipo de Alemania era superior en constitución y en condición física, pero eso no fue suficiente. Era necesario empuje, faltaba un sueño, y eso México lo tenía claro. Ahí está el sueño de estos adolescentes de 16 años, que no tuvieron complejos, se comprometieron y pensaron en grande. Hoy están en la final de un campeonato mundial con todo el derecho.
  • La segunda es que es muy importante remover la política, los intereses personales y la mentalidad derrotista para conseguir el éxito. ¡Qué gran ejemplo de unos jóvenes! No les interesó sobresalir individualmente, sino ganar en equipo. No quisieron ser un fenómeno de la mercadotecnia, y sin embargo lo consiguieron. No pidieron la atención de los medios o tiempo de exposición y aún así la tuvieron (y la tienen). Así se deben alcanzar las grandes cimas.
  • La tercera es el esfuerzo llevado al límite. Esto quedó claro con la entrega de Julio Gómez en la cancha. Es increíble que alguien lastimado y sangrando se ofrezca para entrar de nuevo al campo y que todavía anote el gol del triunfo con una chilena. Con un esfuerzo así, se puede llegar a donde se quiera.

Esas tres cosas hablan de la clase de personas que son estos jóvenes y la clase de gente que necesitamos en México para hacerlo crecer. Espero que con el tiempo no se dejen llevar por tantos vicios que existen en el medio y en la sociedad y que conserven encendida esa llama que ha calentado muchos corazones en nuestro país.

No he pretendido escribir sobre fútbol, ya que no tengo la menor idea al respecto. He querido escribir (tomando como ejemplo el fútbol) sobre la vida, y la vida sigue…