Año Nuevo

Uno de los mejores recuerdos que tengo en mi vida es el año nuevo que pasé en Nueva York. Esta ciudad, además de tener una energía tan especial, es conocida mundialmente por su celebración del inicio de cada año en Times Square, con una esfera de luz que desciende hasta iluminar los dígitos del año que empieza. Mi mejor recuerdo es estar ocho horas en la calle, con un frío insoportable, esperando que cayera la esfera.

Es increíble cómo puedes venir de otro país, extraviar a la mitad de tus amigos, no poder ir al baño en más de ocho horas y aún así pasar uno de los mejores días de tu vida con miles y miles de desconocidos. El tiempo pasa lento y al mismo tiempo rápido. Es un momento muy significativo para todos los hombres, sin que importe su nacionalidad, raza, religión o sexo. Todo se combina en esa noche, una vez al año.

Ahora está en cartelera New Year’s Eve, una película que podría tener todos los ingredientes para ser el fiasco más grande de la historia del cine: un reparto de más de 20 actores famosos, una temática que puede ser muy poco profunda, y una predecesora que no es tan buena (Valentine’s Day).

Sin embargo, me llevé una muy buena sorpresa cuando la vi. No es una historia que vaya a ganar el Óscar, pero maneja muy bien todas las historias que se entrelazan entre sí. Las actuaciones no desmerecen, en parte porque cada uno de los actores interpreta un papel muy parecido a sí mismo, como Bon Jovi de una estrella del Pop, Sofía Vergara de una latina entrometida, Ashton Kutcher de un treintón despreocupado o Lea Michele de una cantante (más bien dicho, corista como todos los protagonistas de Glee).

Muy buena recomendación para la época y para todos los que quieran ir al cine y salir con una sonrisa en la boca (a veces eso se necesita, créanme).