Haz una pausa

Estés en donde estés, haz una pausa. Mira a tu alrededor. Date cuenta de lo pasa. Respira profundamente y disfruta la vista. No hay nada más importante que el momento presente. No tienes prisa para nada. Simplemente siéntate y relájate, deja que el tiempo pase lento. Estás vivo, ¡felicidades!