Tu sueño más grande

Acabo de leer una anécdota de los hermanos Disney. Roy iba a ir de viaje a Nueva York a conseguir dinero para construir Disneyland. Le pidió a Walt que le hiciera un rendering de cómo se veía el parque en su imaginación. Walt llamó a uno de sus mejores artistas y le dijo:

— Por fin empezaremos a construir Disneyland, Roy va el lunes a Nueva York para hablar con los del dinero y les va a enseñar un rendering del parque.

— Muy bien–dijo el artista– ¿puedo ver el rendering?

— Tú lo vas a dibujar – le contestó Walt.

— Walt, es para el lunes.

— Así es.

— Es sábado en la noche, no puedo hacer eso, es imposible.

En ese momento Walt se quedó callado y se le nublaron los ojos. Vio al artista fijamente y le dijo:

— Este es mi sueño más grande y tú eres el único que me puede ayudar. Por favor, vamos a trabajar lo mejor y más rápido que podamos.

El rendering estuvo a tiempo y Disneyland hoy es una realidad.

Me gusta pensar en lo que Walt Disney sentía en ese momento. Todo mundo dice que no dejaba de pensar en su parque de diversiones ni un minuto. Era su más grande sueño de muchos que había tenido y, por un momento, pudo no haberlo conseguido.

Muchas veces nosotros tenemos sueños, estamos ilusionados con una idea. Pero para que esos sueños e ideas se conviertan en realidad hay varios ingredientes que tienen que conjuntarse y que prácticamente tienen que ver solamente con nosotros. Estos son algunos de ellos:

  • Vencer el miedo. Muchas veces nuestro sueño está ahí, latente. Sin embargo, cuando vemos las complicaciones y dificultades, nosotros mismos frenamos el alcance de nuestro sueño. Esos miedos empiezan a crecer, como una fobia, se vuelven irracionales hasta que llega el punto de que lo que nos frena, no son los peligros que temíamos al principio, sino nuestro propio miedo. Siempre hay que tener al miedo en su lugar: lo suficientemente grande para que no nos confiemos y sea un reto a vencer y lo suficientemente chico para que no nos ciegue al momento de actuar.
  • Emocionar a más personas con tu sueño. Esto es clave, algo que sueñas solo es poco probable que se cumpla, ya que vas a necesitar la ayuda de muchos para alcanzarlo y por eso, debes sumar a otros a tu sueño, porque además, tu sueño, puede ser el de muchas otras personas.
  • Llenar tu cerebro con tu sueño. Suena extraño, pero lo trataré de explicar: Si tienes un sueño, tienes que dormir con él, levantarte con él, bañarte con él, olerlo, escucharlo, verlo en todos lados. Pronto, todo toma sentido, pronto todo lo que aprendes, lo que lees, lo que platicas, embona en tu sueño y lo puedes construir de una mejor manera.
  • Dedícale lo que sea necesario. Los sueños cuestan trabajo, cuestan tiempo, mucho tiempo y esfuerzo, enojos, decepciones, frustraciones y más. Nada es gratis, todo cuesta y un sueño, mucho más.
  • Tener paciencia. Todo lo que vale, cuesta y esto es crucial. Pueden pasar días, meses o años antes de que alcances uno de tus sueños, pero cuando llega el día, todo vale la pena. La paciencia es de las cosas más difíciles de lograr, pero al final es lo que alcanza los sueños (Créanme, odio tener que promover la paciencia porque no soy nada paciente, pero así es…)

Con estos cuatro ingredientes no digo que alcances tu sueño, pero sí estarás dramáticamente más cerca de hacerlo.