Maktub: Cambio de planes

Maktub, estaba escrito. Esa palabra tiene mucho sentido al ver esta película. Hay coincidencias que dejan de ser coincidencias cuando coinciden tanto. No es un pleonasmo, me explico: No me imagino a nadie que se le ocurriera reír con algo tan delicado como el cáncer. Sin embargo, una tragedia como ésta se puede ver por el lado amable cuando cobra sentido en la vida de las personas afectadas y hasta personas que “coincidentemente” se cruzaron con ella.

¿A quién se le ocurriría hacer una película cómica de una situación como ésta? A mí, por lo menos, no me pasaría por la cabeza. Yo quería ver esta película porque me interesa ayudar a los niños con cáncer, pero conforme la trama avanzaba, me di cuenta de que esta película es especial. Es de esas que marcan tu vida un poquito. Es de las que no sales siendo el mismo al terminar. Me impactó tanto que la vi dos veces el fin de semana y no me molestaría verla de nuevo.

Cuenta la historia de Manolo, el trabajador de un banco, que por azares del destino se encuentra con Antonio, un niño de 15 años con cáncer. A lo largo de la historia, se van topando uno con el otro y van involucrando involuntariamente a más personas. Manolo aprende de Antonio y Antonio es ayudado por Manolo varias veces. Hay risas a lo largo de toda la película. No les cuento más, pero les recomiendo que no dejen que salga de cartelera sin verla.

El realizador de la película es el presidente de la Fundación Aladina que ayuda a niños con cáncer en España. Pero Cambio de planes, no es una historia que habla del cáncer, habla de la vida, de la felicidad, del cielo. Es una película que promueve las ganas de vivir que en mi opinión, nadie debe perder.