Hay de todo en la vida…

Hace poco tuve contacto con una fundación que ayuda a niños que han sufrido mucho en la vida. Conglomera voluntarios para entretenerlos de manera permanente e incluso ayuda a las familias y tratamientos. La verdad, es una gran labor la que hacen. Hace poco, me encontré con que los había expulsado de la casa donde trabajaban porque uno de los vecinos se quejó de que no cumplía con los requisitos de uso de suelo.

La verdad me sorprende que hoy en día haya personas no solamente que no ayudan, sino que dificultan a otros que lo están haciendo. Personalmente no creo que porque se junten en una casa unas cuántas personas que han sufrido mucho en la vida, tu propiedad baje de valor. Lo que sí baja de valor eres tú como persona.

Hace poco leí una frase que decía más o menos lo siguiente:

«Aquellas personas que dicen que no se puede hacer, no deberían interrumpir a las personas que lo están haciendo».

Parafraseando un poco esta idea, me gusta pensar que si no ayudamos en alguna causa por falta de tiempo, de recursos o hasta de ganas no tiene nada de malo. Lo que no debemos permitir nunca es que otras personas impidan hacer el bien a quien lo está haciendo. Eso simplemente hace que la sociedad no camine como debería.

Gracias a Dios, ya la Fundación encontró una nueva casa donde seguir ayudando a los niños y sus familias. Porque a pesar de todo, todo contribuye para el bien.