Cuando las cosas se complican

Hace poco platicaba con un amigo. Él decidió cambiar totalmente de estilo de vida para irse a seguir su sueño. Un sueño que había tenido desde hace ya muchísimo tiempo. Cuando llegó el momento adecuado, decidió cambiar radicalmente su estilo de vida para alcanzar su sueño. Ese cambio radical implicaba dejar su casa y su ciudad entre otras cosas.

Al principio lo veía muy contento, se notaba que por fin estaba haciendo lo que le gustaba y para lo que estaba llamado. Viajaba, organizaba cosas, estaba trabajando y estudiando.

Hace poco, me comentó que le estaba costando un poco esto de seguir su sueño. Me vino a la mente un pensamiento: ¿Qué pasaría si todos los que siguen sus sueños los abandonaran cuando las cosas se complican?

Seguramente el mundo no sería como lo conocemos. Tal vez no existiría el iPhone de Steve Jobs, no existiría Disneyland de Walt Disney, el avión de los hermanos Wright, el foco de Thomas Alba Edison y muchas otras aportaciones de las que la humanidad se ha beneficiado.

Me viene a la mente una frase de John Locke en la serie Lost: «Don’t tell me what I can’t do». Es una actitud que debemos tener presente siempre. Nadie puede decirnos lo que no podemos hacer. Si nosotros no nos hemos puesto límites, nadie nos los debería poner.

Claro que cuando seguimos nuestros sueños las cosas se complican. Es obvio. Lo que no cuesta, no vale. Siempre hay una mezcla de duda, de incertidumbre y de miedo, pero cuando el sueño y la convicción es más fuerte, lo demás se arregla.

Si alguien ahí afuera tiene un sueño y pasa por esto, me gustaría decirle que se atreva a luchar, que no se detenga, que no lo paren las dificultades, porque el resultado final valdrá la pena.