Mi ida a ver Argo

At The Movies

Vienen los Óscares y, como siempre, me gustaría ver todos los largometrajes nominados a mejor película. En México, las distribuidoras y  cadenas de cine se pusieron de acuerdo para estrenar más de la mitad de las nominadas en las últimas dos semanas antes de la premiación, así que me estoy apurando.

Por casualidad, las que ya habían estado en cartelera en los meses previos sí las vi. Así que fui a ver Argo hace unos meses, bueno, al menos lo intenté. Varios amigos me la recomendaron. Sobretodo las personas que les gustan las películas de acción. El tema es interesante. Basada en una historia real, cuenta cómo un grupo estadounidense “produce una película” (nótenese las comillas) para tener la excusa perfecta para rescatar a varios prisioneros de guerra en Irán.

Bueno, el punto es que debo confesar que tengo un problema: por lo general, cuando voy al cine —al menos de que haga un esfuerzo sobrehumano— me duermo los primeros 20 minutos de la película. Esto es un problema. Los trailers los veo sin complicación y cuando empieza la película, al minuto después de que pasan los créditos iniciales, estoy con los ojos cerrados y soñando en lavarme la cabeza con Corn Flakes.

De repente, despierto y me doy cuenta de que me perdí 20 minutos de la historia. Para los que saben un poco de cine, ubican perfectamente que en ese tiempo se hace la presentación de todos los personajes y de la trama. Por eso, cuando despierto ya no entiendo nada de lo que pasa ni sé quién es quién en la pantalla grande.

El punto es que cuando fui a ver Argo, no me dormí en los primeros 20 minutos… ¡me dormí toda la película! Sólo recuerdo una lucha encarnada para abrir los ojos 3 veces durante toda la función. Cuando los abría, me dolían los ojos y la cabeza. No resistí, creo que ronqué incluso.

Así que me gustaría dar mi opinión sobre Argo pero no me encuentro capacitado para tal efecto. En fin, dulces sueños.