¿Pasión por México?

Hace un año nos encontrábamos en plena campaña política a la presidencia de México. Todo era sobre la mala campaña de Josefina, las ocurrencias del Peje, las equivocaciones de Peña Nieto y la mirada de Quadri en el debate. Era imposible ver más de 5 minutos de televisión abierta sin ver unos 3 minutos de comerciales que iban desde información del IFE, hasta descalificaciones y chistes presidenciales. Estábamos en guerra. Una guerra mediática, política y hasta de inteligencia. Hace un año, las poblaciones, los compañeros de trabajo y hasta las familias se dividían de acuerdo al partido de su preferencia.

Enrique Peña NIeto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri.

Enrique Peña NIeto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri.

Lo que más me llama la atención, es que si revisamos las declaraciones y propuestas de todos los candidatos, podemos encontrarnos muy buenas intenciones y excelentes ideas acerca de nuestro país. Había iniciativas para resolver los problemas sociales más urgentes desde muy distintas perspectivas. Los cuatro candidatos hablaban con pasión de sus razones para ser presidentes. Que si hemos perdido 10 años de progreso, que si hemos avanzado mucho en 12 años, que si la “cúpula del poder” tiene que ser removida, que si los ciudadanos tenemos que ser protagonistas del gobierno. En Fin, había propuestas para todos los gustos.

Al verlos y escucharlos hablar, cualquier candidato nos podría convencer de que quiere mejorar al país, le podríamos creer que tiene la solución para que México salga adelante, que no es corrupto ni ambicioso. En fin, podríamos decir que tienen una gran pasión por México.

Hoy estamos a un año de esas declaraciones, de esos ataques, de esa lucha por el poder, y yo quisiera saber dónde están todos esos candidatos. Claro, uno es presidente, y tal vez valdría la pena revisar y contrastar sus promesas de campaña con las acciones que ha tomado y cómo las ha tomado, porque sin duda, de los 4, es el que mejor sabe usar la comunicación, la política y los medios. La primera candidata mujer con posibilidades reales de llegar a la presidencia está metida en su partido, que sin duda tiene muchos problemas, tratando de renovarlo, pero ya no es más una protagonista de la vida nacional. El autonombrado “presidente legítimo de México”, que tanto gritaba que le preocupaba la gente, hoy está formando su propio partido político dentro de un sistema que él mismo ha descalificado dos veces. Y finalmente un ciudadano que presumía ser el único distinto a los 3 de perfil político, hoy volvió a la vida privada, a las empresas, pero tampoco es un líder nacional.

Mi punto no es analizar las campañas, las promesas o a las personas. Solo digo: si realmente ellos—o muchas personas que dicen lo mismo— estuvieran interesados en ayudar a México, en sacar adelante a nuestro país, no esperarían a ser presidentes para lograrlo, sino que día a día trabajarían por construir un mejor futuro desde su círculo de influencia y no existiría un interés tan desproporcionado por tener poder o controlar a una nación.

Entonces me pregunto yo… ¿Qué estamos haciendo por México? Tal vez sería momento de pensar mejor en lo que hacemos por construir el país que queremos, de igualdad, de esperanza, de alegría, de prosperidad y crecimiento. Cada uno, donde estemos…