P.L. Travers: Nada bueno que decir

P.L. Travers, autora de Mary Poppins

P.L. Travers, autora de Mary Poppins con su hijo Camillus

Pronto se estranará en México la película Saving Mr. Banks (muy mal traducida en el título como “El Sueño de Walt”). Siempre he sido admirador de Walt Disney por su genialidad para crear fantasía. Así que se podrán imaginar mi emoción el día en que lanzaron el poster y trailer promocional de la película, que cuenta la travesía que supuso para Disney conseguir los derechos para producir la película de Mary Poppins, basada en los libros de P.L. Travers.

Pero conforme fui entendiendo la historia de la película, quise saber más sobre la autora de los famosos libros infantiles. Hoy en día es inevitable no pensar en la figura de Mary Poppins cuando nos imaginamos a una niñera. Pero resulta que la creadora del famoso personaje, tenía una vida muy lejos de ser “prácticamente perfecta”.

Todo empezó cuando leí una entrevista con Richard Sherman, compositor —junto con su hermano Bob— de las canciones de la película. Narra que lo llamaron para entrevistarlo en un documental sobre Travers. «No acepté porque no tenía nada bueno que decir sobre ella». Y esto me remontó a un ejercicio que hacía el famoso Stephen Covey, en el que preguntaba a las personas lo que querían que se dijera sobre ellas en su funeral. Si no se puede decir nada bueno sobre Travers, entonces ¿qué es lo que pasó con ella? Así que me di a la tarea de investigar.

Resulta que tuvo una niñez muy complicada, como lo cuenta Saving Mr. Banks, una padre alcohólico y una madre depresiva, pero eso no era todo. Conforme fue creciendo, tuvo todo tipo de amoríos, con hombres y mujeres, relaciones muy intensas e intempestivas, escandalosas para esa época. Una vez que creció, quiso ser mamá, así que su primer intento fue adoptar a su sirvienta de 17 años. Sí, de 17 años y que tenía su propia familia ¿¡qué tan extraño está eso!? Por supuesto que este intento fue fallido.

Pero eso no la detuvo, así que en su segundo conato de adopción (que no era muy común en esos años) sí tuvo éxito. Pero no fue así de simple. P.L. Travers adoptó a Camillus, su hijo, aprovechándose de las complicaciones de su familia para mantenerlo. Pero más allá de esto, lo increíble es que Travers le dijo a su hijo que era su descendiente carnal y que su padre era un millonario que había muerto. Nunca le mencionó que era adoptado, nunca le dijo que tenía hermanos y jamás le dijo que tenía un gemelo (¡WTF!).

Así que Camillus, a los 17 años en una visita casual a un Pub, después de pensar que había tomado demasiada cerveza, se dio cuenta de que había una persona igual a él en ese mismo lugar. Su hermano, que tenía más idea de la situación, le trató de explicar todo. De ahí en adelante, cambió radicalmente la relación de Camillus con su mamá, quien le había mentido toda su vida.

Resulta que Travers no tenía la familia perfecta que quería reflejar en sus libros y menos la que se ve en la película de Disney, que es mucho más rosa que sus historias originales. De hecho, en los libros originales de Mary Poppins hay capítulos que podríamos calificar como obscuros o malvados. Los castigos de Mary Poppins eran de temerse. Por eso, no es raro que la autora no solamente no quisiera ceder los derechos en un principio, sino que además, no le gustara la película al final. «Bueno, he aprendido a vivir con ella», fue lo que contestó en una entrevista radiofónica varios años después.

Así que esto es lo que hay detrás de la nana “prácticamente perfecta”, una autora no solamente imperfecta, sino muy, muuuy extraña. Pero de todo se aprende y todos podemos crear algo que dure para siempre, aunque sea en la fantasía, porque eso es lo que hacen los contadores de historias, restauran el orden con imaginación y infunden la esperanza una y otra vez. ylavidasigue-iconofin