Philomena

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Las historias reales se parecen poco a las películas o a las novelas. Hay veces que un libro se aproxima mucho a la realidad o que una historia real podría parecer creada para la pantalla grande. Pero cuando alguien toma la decisión de convertir una historia real en una película, tiene dos opciones: apegarse fuertemente a la situación y personajes para tratar de reflejar la historia verdadera tal como pasó o ‘pimpearla’ un poco, hacerle unos cuantos arreglos para que sea más llevadera en la típica estructura de introducción, desarrollo, clímax y desenlace.

Philomena se va por el primer camino. Simplemente cuenta la historia real de la forma más apegada posible a los hechos. La historia es dura, una madre que pierde a su hijo. Y no lo pierde por la casualidad, sino que se lo arrebatan por una pésima concepción de lo que es un pecado. Una madre que a pesar de que se lo arrebatan, nunca deja de pensar en él y decide buscarlo cueste lo que cueste. Para esta misión, conocerá a un periodista que con la esperanza de resucitar su carrera, se ofrece a investigar con ella toda esta situación.

Lo valioso de la película, más allá de la búsqueda del hijo perdido de una madre, es también la tensión que se genera entre Philomena y su letrado amigo. Todo vale la pena por la lección del final. La actuación de Judi Dench se lleva las palmas (como siempre, una gran actriz en el papel que la pongan). No creo que sea digna de Óscar, pero la nominación es un reconocimiento suficientemente bueno para este filme.ylavidasigue-iconofin