Her: La historia de un amor tan real como puede ser

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Dato cultural: Si buscan imágenes de ‘Her‘ en Google, les va a sugerir afinar su búsqueda, con ‘Herpes’ por ejemplo y los resultados no son tan bonitos. 

En fin, preparando un poco el camino para ver los Óscares como todos los años con conocimiento de causa, ahora le tocó el turno a Her. Es una película de amor, solo que cuenta la historia de un ‘amor imposible’. Comienza con un nerd recién divorciado que instala un nuevo sistema operativo en su computadora, que aprende sobre la marcha y que tiene personalidad propia. Cuando le pregunta su nombre, el sistema considera muy fácil leer más de 2,000 nombres de bebé y seleccionar el que le parece más adecuado: Samantha.

A partir de esa situación, Theodore (Joaquin Phoenix) comienza a tener una confidente, una asistente más productiva que cualquier secretaria ejecutiva bilingüe, una amiga y una novia; bueno, más o menos. El guión (excelentemente bien escrito) nos va llevando a creer en la relación. Poco a poco, Samantha se va convirtiendo en un personaje tan real como lo siente su protagonista. No hace falta ver su cara para entender sus sentimientos, su forma de ser y actuar. Sabes que no está ahí, pero al mismo tiempo es real.

Al final, esto me llevó a pensar: ¿qué nos hace humanos? ¿Nuestra capacidad de pensar? Ciertamente, pero este pensamiento puede ser construido de manera artificial. Quien crea que no vamos a llegar al momento de que ocurra lo mismo que pasa en esta película, creo que se equivoca. Será un momento complicado. La ética en su totalidad se va a tambalear. Por eso es importante tener muy claro el concepto de dignidad. Como humanidad es urgente que lleguemos a un acuerdo con respecto a este tema.

El futuro que nos muestra Her es creíble y visualmente impactante, como hace años lo hizo El Hombre Bicentenario. Es un futuro con esperanza de un cielo azul y de una humanidad que avanza. Pero al mismo tiempo levanta algunas banderas amarillas, como la poca convivencia social que existe entre las personas que se refleja no solamente en el hecho de que el protagonista se enamore de un software, sino también que trabaje en una empresa que produce cartas de amor para personas que no tienen la capacidad de hacerlo por sí mismas. Esta artificialidad de la convivencia es peligrosa y desafortunadamente, creo que llegará mucho antes que los androides o los sistemas operativos semi-humanos.

Es una película propositiva, muy buena para ver en el cine… ylavidasigue-iconofin