Resolviendo problemas

Los problemas más importantes que enfrentamos no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento con el que se generaron

La vida es una creación y solución de problemas constante. Estos problemas son ocasionados por nosotros mismos o por otras circunstancias. Pero una vez que se presentan, hay que ponerles alguna solución. No los podemos rodear o huir de ellos, porque como la materia, no se destruyen, solo se transforman. Esto hace muy probable que si sales huyendo de algún problema, regrese armado y poderoso para explotarte en la cara más adelante.

Un problema que se nos presenta a todos alguna vez en la vida es cuando tenemos prisa para salir y en ese momento nos viene a la mente algo que necesitamos. «¿Dónde están mis llaves?» Le preguntas a todo mundo en tu casa y nadie sabe (No falta el comentario brillante: «No sé, pues ¿dónde las dejaste?»).

Entonces, ¿qué es lo que haces? Además de gritar y tratar de culpar a alguien más por tu estupidez, comienzas a recorrer los lugares donde has estado. De tu cuarto al sillón, del sillón a la cocina pasando por el hall. Las llaves no aparecen. Y lo peor de todo es que entonces comienzas a desesperarte y creer que por buscar 25 veces en tu buró, abrir y cerrar el cajón a diferentes velocidades y ritmos, moviendo las cosas de lugar, las llaves mágicamente van a compadecerse de ti, caminar, entrar al cajón (cual Woody y Buzz en Toy Story) y dejarte encontrarlas.

Nada, ya estás desesperado porque no aparecen en ningún lugar hasta que te das por vencido. Te calmas, vas por un vaso de agua y resulta que abriendo las compuertas del gabinete de la cocina, volteas y ves las llaves justo arriba del refri, porque habías ido a comer un pedazo de queso cuando llegaste a casa.

¿Me pueden explicar por qué demonios pasa eso? (Hemos encontrado la partícula de Dios, descubierto hoyos negros y galaxias a millones años luz y nadie sabe por qué perdemos las llaves).

Lo cierto, es que en este problema, como en muchos otros más serios, se aplica esta teoría de Einstein. Si estamos metidos en el mismo tipo de pensamiento con el que se originó un problema, nunca lo vamos a poder resolver. Simplemente vamos a repetir nuestros intentos como desquiciados mentales obteniendo el mismo resultado.

De ahí la importancia de leer, salir, conocer personas, escuchar música, preguntar dudas. Todo esto hace que nuestro nivel de pensamiento evolucione y nos da herramientas para resolver problemas. Así que la próxima vez que tengamos un problema en el trabajo, recordemos cuando perdemos nuestras llaves y cambiemos nuestro nivel de pensamiento. ylavidasigue-iconofin

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