La solución está dentro de nosotros

Nos creemos víctimas de un contexto poco favorable cuando el problema real está dentro de nosotros

Debo admitir algo. Durante mucho tiempo, me acostumbré a culpar al contexto por lo que me sucedía. Si algo fallaba en el trabajo, no era mi problema. Era de los demás, fallas técnicas, culpa de la solicitud, o del área de enfrente. Si no alcanzaba alguna meta personal, era culpa del dinero, de las complicaciones o de la falta de disponibilidad de los demás. Si no podía mejorar en algo, era porque no tenía las herramientas o alguien que me enseñara. Si no era feliz en algo, era porque mi familia, mis amigos o mi historia personal me lo habían impedido.

Es difícil cambiar esa mentalidad. A corto plazo es fácil dejar que los demás resuelvan todo, sin tomar responsabilidad de nada. Y mucho más fácil es culpar a todo de lo que tú no haces, de lo que tu no puedes o de tus propios miedos. Pero a largo plazo, eso comienza a echar raíces y te va convirtiendo en un discapacitado para controlar tu propia vida.

Como cualquier discapacidad, para combatirla hay que hacer rehabilitación. Volver a habilitar nuestra fuerza de voluntad para hacer las cosas. Rehabilitar la confianza en nosotros mismos para atrevernos a conseguir lo que queremos. Rehabilitar nuestros sueños, para que vuelen muy alto. Y rehabilitar nuestras capacidades, para explotarlas al máximo.

Cuando se nos quita el miedo y cuando desaparecemos las excusas nos volvemos auténticamente libres. Cuando somos libres, podemos amar plenamente, porque nada nos condiciona. Cuando amamos, nuestra vida vale la pena.

El verdadero amor nos hace libres y nos hace responsabilizarnos de nuestra propia vida dejando al contexto como contexto y no como protagonista de nuestra vida. Así que éste es un buen propósito para nuestra vida, ser protagonistas de ella. ylavidasigue-iconofin

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