Gente pequeña en lugares pequeños

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo

Tal vez suena un poco cursi. Tal vez me estoy haciendo muy meloso durante este año o quizá me pongo sentimental todos los lunes, no lo sé. Pero esta idea me llama la atención. Llevo 12 años seguidos yendo de misiones a pueblos muy remotos de México, perdidos en la sierra. Y hay algo que me llama la atención. La quietud de esos lugares, la lejanía del ruido y de la prisa de la vida diaria me hace pensar en algo más que en mí mismo.

Es ahí cuando volteo a ver la luna y pienso que esa misma luna la ven personas a lo largo de todo nuestro país. Personas, cada una en pueblos muy remotos, en ciudades inmensas, en situaciones muy distintas. Cada una está haciendo cosas diferentes y peleando una batalla muy dura. Pero al mismo tiempo, pienso en todas las personas buenas que están ahí.

Esa luna ilumina las noches de un buen padre de familia, que está tapando a sus hijos antes de dormir. Esa luna cobija el trabajo de un joven que espera que su negocio funcione para poder casarse pronto con el amor de su vida. Esa misma luna alumbra a aquellos que acuden a los hospitales a dar comida a las familias que esperan en el frío alguna noticia sobre sus seres queridos. Esa es la luna que acompaña a los que salen a correr todas las noches o a lo que velan para rezar por el bienestar del mundo.

Sí, en el mundo hay gente buena, muchísima. A veces, pareciera que son más lo malos, porque hacen más ruido, porque el mal es escandaloso. Pero la verdad es que el bien está presente en todas las latitudes, pero es silencioso, a veces improvisado. Pero el bien siempre prevalecerá ante el mal, porque es una pequeña semilla, pero crece hasta ser un árbol complicado de derrumbar.

Esto es lo que me hace seguir adelante. Aunque suene meloso. La certeza de que hay gente buena, que con pequeñas acciones hace del mundo un lugar mejor. ylavidasigue-iconofin

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