¡Intensamente genial!

©2015 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

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En un mundo que se llena de secuelas y grandes franquicias de entretenimiento, hay una empresa que lleva la delantera por mucho: Disney. Disney es dueño de las franquicias más exitosas de la historia del cine, a las que les sabe sacar mucho partido. Cuando Disney adquirió Pixar, nos hizo pensar a todos que Pixar seguría esta dirección y por los títulos de las películas más recientes podemos creer que sí. Monsters University, Toy Story 3 han sido algunos de los últimos lanzamientos de Pixar que —a pesar de que son extremadamente buenas— nos han confundido un poco.

Lo cierto es que Disney compró Pixar para que Disney tuviera más de Pixar y no al revés. El talento y la libertad de Pixar siguen intactos, si acaso, mejores que nunca.

Prueba de eso es el más reciente estreno: Inside Out. Una película brillante en toda la expresión de la palabra. Esta vez no nos llevaron a ningún lugar muy lejano, no fuimos a una guardería, ni universidad, ni al espacio, ni a Paris. Esta vez, viajamos a nuestra propia mente.

De entrada, la idea puede verse un poco simple. pero ahí entra la gran capacidad de Pixar de contar historias para convertir una idea tan sencilla en un emocionante viaje por las emociones, los valores, la imaginación, los sueños, el subconsciente y la memoria. Los protagonistas: Alegría, Furia, Miedo, Desagrado y Tristeza fueron las emociones seleccionadas por el equipo del estudio para ayudarnos a entender lo que pasa por nuestra mente.

Alegría está a cargo de la mente de Riley, una niña de 11 años que comienza a desestabilizar su vida cuando ella y su familia se mudan a San Francisco por trabajo. Alegría es muy buena coordinando a las emociones para tener una gran vida. Sin embargo, hay una a la que no le ve utilidad… Tristeza.

En este viaje encontraremos a muchos personajes y situaciones muy familiares para nosotros. Entenderemos un poco mejor, lo que significa crecer.

A nivel técnico, la película también vale mucho la pena. Nos hace vivir simultáneamente en dos mundos totalmente diferentes, sin que esto sea un problema para el público. Algo muy llamativo es que los personajes de las emociones no son sólidas, sino que están formadas por pequeñas partículas, que si te fijas bien, te das cuenta que las desprenden mientras se mueven.

Es una obra maestra, fuera de este mundo e intensamente genial. No se la pueden perder en el cine. Vale la pena totalmente.

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