Cuando la política nos quita lo humanos (…¿siempre?🤔)

Dicen que los seres humanos somos seres políticos por naturaleza. No sé si estoy de acuerdo con esa afirmación. Lo digo porque tristemente creo que no he sido testigo de un solo momento en que la política nos haya ayudado en algo como civilización, por lo menos en la historia reciente. Creo que más bien es el caso contrario. Me explico:

Hace poco veía una discusión en Estados Unidos sobre el tema del coronavirus. Resulta que la gente está felicitando a la NBA por crear esta “burbuja”, donde todos los jugadores están hospedados en el mismo hotel y juegan en el mismo estadio, sin público y si tener contacto con nadie ajeno a la organización. Todo esto para asegurar que ninguno se infecte y que la temporada pueda llevarse de la mejor manera posible, además de asegurar la integridad de los involucrados (recordemos que hace unos meses, los jugadores de basketball tuvieron una fuerte ola de contagios).

Asimismo, varios jugadores de la NFL han decidido encerrarse por sospechas de infección o simplemente porque quieren proteger a sus seres queridos. A esto, los equipos y la sociedad han reaccionado favorablemente y hasta los han felicitado por “ser responsables”. En todo esto estoy completamente de acuerdo.

Por el otro lado, resulta que en Estados Unidos, un país que está lejos de controlar la pandemia, varios grupos (que incluyen al presidente) están presionando para que los niños regresen a las escuelas terminando el verano. Hay que decir que las instalaciones de una escuela son de los lugares que menos pueden adaptarse al distanciamiento social, ya que su misma esencia radica precisamente en lo contrario. Es difícil tener a 25 estudiantes en un salón y evitar que haya cercanía, contactos, suciedad… (y entre más chicos son los niños, peor).

Por este motivo, muchos maestros han levantado la voz diciendo que no se sienten seguros en este momento para regresar a clases y que no lo consideran seguro para los alumnos tampoco. Esto sumado a que todos los materiales didácticos no se pueden utilizar y la mayoría de las dinámicas pedagógicas no pueden realizarse porque involucran convivir y acercarse a otra persona. Además, afirman que al tener que ir a trabajar a la escuela están poniendo en riesgo a sus familias y comunidades. En todo esto, también estoy completamente de acuerdo.

Por esto, los maestros han recibido ataques, críticas y presiones de todo tipo de grupos por “ser egoístas”, “no querer trabajar”, “aprovechar un sueldo asegurado”, “no querer ayudar al país a seguir adelante” y más. ¿Por qué se da este fenómeno? Porque los grupos que políticamente están cercanos a Donald Trump toman el mismo partido que sus líderes y comienzan los ataques. O estás con ellos, o estás en contra.

El problema de la política

La política debería ser una práctica donde se pusieran sobre la mesa los intereses y necesidades de todos los grupos sociales — mayorías y minorías — y se buscara entre todos el bien común (que no es necesariamente el bien de cada uno).

¿Dónde quedó todo eso hoy en día? Desapareció. Ya no existe. La política es ahora un campo de batalla, donde cada persona toma su bandera, elige su lado y ataca a todos los demás. No hay conversación, no hay razonamiento, la verdad que debería estar en el centro, ya no importa, lo que importa es tu preferencia, tu conveniencia, tu beneficio y casi casi, que este sea a costa de los demás.

Así, cada partido, movimiento social y facción elige sus propias causas y proyectos y esto implica que de facto, están automáticamente en contra de todos los demás. No importa que sean reclamos legítimos, lógicos o humanos lo que se está discutiendo… Como no forman parte de mi preferencia política o de mi plataforma, los descarto automáticamente.

Ya no podemos hablar de cómo se mejoraría el sistema de salud, porque no se pueden revisar varias opciones, sino que hay que estar a favor o en contra de un modelo u otro. Ya no se puede discutir sobre energías renovables o sustentables, porque estás a favor o en contra de una privatización sin pies ni cabeza. Y así, uno a uno, los temas sociales se van clasificando en sus respectivos “equipos” que van a luchar en contra de los demás.

Lo que más duele y donde más estragos hace la política, es cuando cualquier tipo de víctimas entran en su juego. Por ejemplo: Alguien muere a causa del racismo, provoca que grupos sociales que lo sufren alcen la mano y son automáticamente descalificados por el partido en el poder, al que le exigen un cambio. O en nuestro país: Las víctimas de la violencia piden paz y seguridad, lo que les gana que sean criticadas por querer atacar al gobierno, cuando en realidad llevan protestando y exigiendo por lo menos con 4 gobiernos diferentes.

O el caso que me toca ver de primera mano: los niños con cáncer. Un partido lo toma de bandera (casi como si fueran de su propiedad) y otro lo toma como ataque. No importa que sean niños y que no tengan la culpa de nada. No importa que estén en riesgo de morirse. No importa nada de eso, lo que importa es defenderse de alguien y atacar a alguien más.

Aquí es cuando la política nos quita lo humanos. Ya no nos interesa el otro, ya no nos preguntamos qué está bien o qué está mal. Solo nos interesa que gane un partido o una postura que excluye a otros y que no mejora el mundo en el que vivimos.

No estoy hablando de un gobierno en particular. Es una dinámica que se da una y otra vez y que la he visto desde que tengo memoria. Nosotros la hemos provocado y hasta nos gusta. Nos gusta que en las elecciones, los candidatos se ataquen entre sí. Comemos palomitas y lo vemos como espectáculo. Desde nuestra trinchera, celebramos respuestas de ciertos políticos y criticamos otras. Es parte del entretenimiento y creemos que “así es la política” y nos dejamos llevar.

En todo esto, puedo decir que no es un político, son todos. Es el sistema. Es un sistema que no está escrito en las leyes, sino en nuestras conciencias, en nuestras dinámicas sociales y por eso no se puede cambiar con una reforma constitucional ni con un decreto. Depende de cada uno de nosotros. La pregunta es, ¿somos capaces de reconocerlo y cambiarlo?

Seguramente seguiré escribiendo sobre este tema porque hay que darle muchas vueltas para mejorar el mundo en el que vivimos. Tú, ¿qué opinas de la política? Me gustaría leerlo en los comentarios.

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