This too shall pass… Esto también pasará

This too shall pass” es una cita que se ve escrita en objetos, tatuajes, posts de redes sociales y hasta en arte urbano. Durante estos meses de pandemia, la frase ha estado en la conversación de la gente. Al escucharla puede sonar incluso como un versículo de la Biblia, pero en realidad es una leyenda que se atribuye a los persas o en algunos casos a la tradición judía. Estas cuatro palabras tienen tras de sí una leyenda interesante y una lección para todos nosotros.

La leyenda

Resulta que un rey de la antigüedad atravesaba por un momento de tristeza (en algunas de las versiones, cuentan que había perdido un hijo). Al estar sumergido en esta profunda depresión, llamó a los consejeros y sabios de su reino y les pidió que crearan algo que lo hiciera sentir mejor. Los sabios se retiraron preocupados, tratando de encontrar algo que pudiera arreglar el mal que tenía el rey.

Después de varios días, regresaron a su presencia y le entregaron un anillo, el rey lo examinó y notó que tenía una inscripción que decía: “Esto también pasará”. Las palabras ayudaron al rey a dimensionar los sucesos a la luz de su vida y de la realidad y lo ayudaron a darse cuenta de una verdad: Otros momentos difíciles habían terminado y este también pasaría. Se colocó el anillo y lo portaba diariamente. Este le ayudaba a sentirse mejor cuando lo veía. Había cumplido su propósito.

Lo que el rey no sabía es que, tiempo después, al estar celebrando la conquista de un nuevo territorio, lleno de felicidad por lo que había alcanzado, miraría el anillo y leería las palabras “Esto también pasará”. La frase provocaba que esa alegría que el rey quería que permaneciera por siempre en su vida, tomara una nueva dimensión. Se dio cuenta que ni las penas ni las dichas duran para siempre. Y esto lo ayudó a dimensionar todo de acuerdo a su justo valor. Esto lo llevó a una sabiduría más profunda.

Creo que el punto de estas palabras no es solamente hacernos sentir mejor cuando estamos tristes o un poco más desdichados cuando estamos contentos. El punto de estas palabras es ayudarnos a captar que la vida es efímera, todo se va: la juventud, la belleza, el éxito, el tiempo, la riqueza. Los momentos malos que pasamos no son para siempre, pero los buenos tampoco. Y esto nos enseña a a ser felices siempre, independientemente de lo difícil o fácil que sea el instante específico.

También me llevo el hecho de aprender a tener una visión a más largo plazo. nada dura para siempre, pero también falta mucho por hacer y vivir. Bueno y malo. Esa es una óptica ideal para todo lo que hacemos. ¿No lo crees? Escríbelo en los comentarios, me gustaría leerlo.

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