De algo estoy seguro… nuestras acciones repercuten en la vida de otros

En el mundo hay casi 8 mil millones de personas. Es un número tan grande que es prácticamente imposible de imaginar y de dimensionar. Nos sentimos diminutos cuando estamos en un estadio, en un concierto o en una carrera. ¿Te imaginas cómo sería estar parado en medio de una explanada rodeado por mil millones de personas?

Lo cierto es que esto puede hacernos sentir insignificantes. Parece que lo que hagamos o no hagamos en el mundo, no cambiará nada. Sin embargo, esto no es la realidad. Si bien es tentador quedarnos con los brazos cruzados porque no representamos nada proporcionalmente para el resto del mundo, también lo podemos ver desde otro ángulo.

Resulta que para la vida de personas específicas sí representamos algo, a veces el 5%, a veces el 25%, a veces el 50% o incluso el 100%. Para alguien allá afuera somos algo, ya sea una inspiración, un amigo, un oído, un hombro, una ayuda, un comediante, una guía o más.

Lo que hacemos puede ser insignificante para el grueso de la población, pero cada uno de nosotros tenemos una plataforma desde la cual podemos llegar a otros. Puede ser una muy grande, donde alcanzamos a millones o puede ser una pequeña y sencilla, donde hay un par de personas que nos necesitan para sobrevivir.

Los que nos necesitan pueden ser nuestros hijos, nuestros colaboradores, nuestros clientes o nuestro país. Pero somos necesarios y aportamos algo que los demás no pueden, porque no tienen nuestro talento, nuestro tiempo, nuestra personalidad o nuestra esencia.

Cuando me llega la tentación de sentirme insignificante, recuerdo las palabras de Martin Luther King: “Anyone can be great, because anyone can serve”.

¿Te sientes solo? Busca alguien que necesite una llamada y habla con él. ¿Te sientes insignificante? Busca alguien olvidado por el mundo y ayúdalo. ¿Te sientes triste? Bromea con un amigo. ¿Te sientes fracasado? Enséñale a alguien a hacer algo en lo que eres experto. Estos momentos de intercambio son cuando nos sentimos realmente vivos, porque aprendemos que lo poco que parece que somos, representa mucho para alguien.

Si de casualidad pasas por esta crisis de creerte insignificante, créeme, todos hemos estado ahí. Vuelve a dimensionar tu vida y sigue adelante. ¡Ánimo!

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