¿De qué se trata?

Hoy se trata de:

Tolerancia sin ética
Política sin causa
Libertad sin responsabilidad
Negocios sin compromiso
Jóvenes sin esperanza
Fe sin obras
Sociedad sin familias
Ciencia sin conciencia
Amor sin sacrificio

La pregunta es:
¿Verlo sin entenderlo?
¿Vivirlo sin disfrutarlo?
o ¿Cambiarlo sin aceptarlo?

No al statu quo

Jugar con las reglas establecidas significa conservar el statu quo. Hoy en día, este término se utiliza mucho en las lecturas de superación personal. Sin embargo, su significado real se refiere al estado actual de la sociedad, en la que se conserva una especie de “equilibrio” entre varias partes y en la que por lo general, hay muchos intereses escondidos de distintos actores. Este pseudoequilibrio no nos asegura que el funcionamiento sea el correcto, justo, equitativo o valioso. Simplemente “así es”.

Lo correcto vs. lo que nos hace sentir bien

Todo esto lo digo porque últimamente me he enfrentado con una decisión de este tipo. A veces hay decisiones y acciones que tomamos pensando que es lo mejor para nosotros, o que nos lo merecemos o que no le importa a nadie más. Pero cuando te toca ser un punto de referencia para otras personas debes decidir entre: Hacer lo que te haría sentirte mejor o tratar de buscar el bien de todos.

¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo?

Hay personas que tienen una vida buena, normal. Les va bien en la escuela… normal. Cuando crecen, sus trabajos son buenos, normales. Tienen una familia bonita, normal. Hasta su perro es simpático, normal. Tienen dificultades normales y alegrías normales. Todo es normal.

Cuando veo a estas personas, me doy cuenta de que lo “normal” es enemigo de lo extraordinario. Y es ahí cuando me cae el veinte de esta frase de Van Gogh. Estas personas son normales porque no se atreven a saltar al vacío, porque no se atreven a hacer nada. Tienen sueños, igual que todos los demás, incluso más grandes, pero nunca se han puesto en acción para volverlos realidad.

Puedo aceptar el fracaso

A veces el fracaso puede doler y mucho. Sin embargo, el fracaso es parte de la vida. Tal vez si entendemos esta palabra en un contexto distinto, le podemos perder el miedo. Fracaso nos da miedo porque es una palabra que suena a final y definitiva. Creemos que el fracaso es una sentencia de vida. Pero en realidad, fracaso significa simplemente fallar en las coincidencias.

Miedo

Cuando entendemos que nuestra historia forma parte del libro de la vida y que este libro fue escrito por Dios, el miedo desaparece. Sabemos que formamos parte de un plan más grande, que no nacimos por error y que no somos insignificantes.

El miedo pasa cuando entendemos que nuestra historia y la historia del mundo fueron escritas por la misma mano

Personas ordinarias para un destino extraordinario

Las dificultades preparan a las personas ordinarias para un destino extraordinario

Es increíble el pensamiento de C.S. Lewis. De varias citas que estuve revisando, ésta me gustó mucho porque es verdad. Viene al caso porque este año tuve una de las experiencias más impresionantes de las que tengo memoria. Conocí a un niño extraordinario que enfrentó al cáncer con una fuerza incalculable. Siempre tenía una sonrisa y su sonrisa era sincera. A pesar de todo su dolor, tenía energías suficientes para pensar y analizar las situaciones como un adulto y darle una lección a toda su familia y a todos los que lo conocimos.

Una nueva versión de ti mismo

Deja que cada nuevo año encuentre a una mejor versión de ti mismo

Estamos a poco más de un mes de que se termine el 2014. ¿Qué ha representado este año en nuestra vida? Seguramente para muchos ha sido de logros importantes, mientras que para otros simplemente ha sido “uno más”. Pero hace poco estaba pensando, ¿qué pasaría si en lugar de evaluar al año como si tuviera algún poder real sobre nosotros, nos evaluáramos personalmente?

Tener rosas en diciembre

Dios nos dio la memoria para que pudiéramos tener rosas en diciembre

A veces satanizamos el pasado. Vivimos rodeados de una ideología que nos dice que “vivamos hoy”, que “el poder del ahora” es lo único que cuenta, que “mañana puede ser demasiado tarde”, que “el pasado no tiene fuerza sobre nosotros”, que “el hoy es un regalo y por eso se llama presente”. Todo eso es cierto de alguna manera, pero también es verdad que nuestro pasado tiene un encanto especial.

Los mejores amigos que tenemos no serían nada si no pudiéramos recordar viejos tiempos con ellos. Nuestra experiencia y aprendizaje no podría existir si no atesoráramos momentos y personas de nuestros ayeres.

Gente pequeña en lugares pequeños

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo

Tal vez suena un poco cursi. Tal vez me estoy haciendo muy meloso durante este año o quizá me pongo sentimental todos los lunes, no lo sé. Pero esta idea me llama la atención. Llevo 12 años seguidos yendo de misiones a pueblos muy remotos de México, perdidos en la sierra. Y hay algo que me llama la atención. La quietud de esos lugares, la lejanía del ruido y de la prisa de la vida diaria me hace pensar en algo más que en mí mismo.

Es ahí cuando volteo a ver la luna y pienso que esa misma luna la ven personas a lo largo de todo nuestro país. Personas, cada una en pueblos muy remotos, en ciudades inmensas, en situaciones muy distintas. Cada una está haciendo cosas diferentes y peleando una batalla muy dura. Pero al mismo tiempo, pienso en todas las personas buenas que están ahí.