“Al confesionario…”

No estoy exagerando ni parodiando las palabras del padre. Así fueron textualmente. Algo me quedó claro: debo ser bueno. Además de todo, debo confesar que no es la primera vez que oigo ese speech y puedo asegurar que más de uno de mis queridos lectores han escuchado esas palabras y conocen al padre del que estoy hablando. Es como si pronunciara el discurso de manera mecánica.