¿Hay vuelta atrás en este “nuevo normal”?

En esta crisis convertimos todas las llamadas en videollamadas, los emails en juntas remotas, la cenas en delivery, el cine en streaming, la oficina en home office y más. Nos hemos dado cuenta que es posible trabajar desde casa y que a veces es incluso más productivo. Hemos encontrado tiempo para leer y para hacer ejercicio. En fin, nos vimos obligados a abrir un mundo de posibilidades nuevas.

Si no sales de esta cuarentena con un libro leído… 🤮

Meses después, con libros leídos, cursos tomados y miles de TikToks publicados, seguimos en medio de la crisis. Ese feeling, esa emoción de disfrutar la casa, de ver las películas que teníamos pendientes, o de intentar un negocio nuevo, ya pasaron y ahora nos encontramos en medio de la tormenta, empapados, con el paraguas roto y sin un refugio donde protegernos.

Todo es incierto en esta pandemia, ¿qué no lo era siempre?

Todo lo que presumimos que tenemos, se nos ha dado de alguna u otra manera. Todo lo que hacemos puede acabar en un instante. Las reacciones y comportamientos de las otras personas están fuera de nuestro control. Nuestra vida misma está fuera de nuestro control.

Una oración para días como estos

Estoy seguro de que la soledad y el confinamiento tienen mucho que aportar a nuestro interior. Vivimos en una época en que entre más cosas hagamos en un solo día, parece que somos más productivos, más exitosos. Pero, ¿cuántas veces ese estilo de vida nos aleja de nosotros mismos? Dejamos de conocernos, dejamos de convivir con nosotros a solas y a veces, no nos soportamos y eso es peligroso.

Todo esto no quita nuestras ganas de volver a la normalidad. Tampoco quiere decir que el estar solos valga más que la convivencia y la interacción. Somos seres sociales, como humanidad construimos juntos el mundo en el que vivimos, aprendemos de los demás y les aportamos algo a ellos.

Sofismas de la cuarentena

Hoy se está probando nuestra disposición y contribución al bien común como nunca antes se había hecho. Y muchos de nosotros estamos construyendo excusas y sofismas para no hacerlo. Estamos fabricando excepciones para saltarnos las recomendaciones. Cada uno a diferente nivel de gravedad. ¿Será que hemos fallado como humanidad en tejer el sentido de corresponsabilidad entre todos?

¿Aprenderá la economía de la crisis del COVID-19?

A nadie nos gusta ver así la economía, sabemos lo grave que es que todo en el mundo se detenga. Pero en medio de todo esto, hay algo que poca gente se ha detenido a pensar: Tal vez esta nueva economía es algo bueno.

La pandemia me puso a escribir, ¿y a ti?

En fin, todos hemos vivido esta contingencia y sabemos la sacudida que le ha dado a la economía, a la vida social, al trabajo y a nuestras almas. Nadie va a permanecer indiferente después de haber vivido esto. ¿Qué aprenderá nuestra generación de la vulnerabilidad que no enseñó esta crisis? Eso está por verse y espero que en …Y LA VIDA SIGUE podamos irlo descubriendo juntos en los próximos años.