Creer, enseñar y vivir

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OK, esta frase es un poco extraña, porque es parte de la liturgia, pero la repitieron tanto en la ordenación diaconal de un amigo mío que se me quedó muy grabada. A cada uno de los Diáconos que se ordenaban, les decían estas palabras, principalmente porque la figura del Diácono es encargada sobre todo de la proclamación de la palabra. Entonces esta fórmula ayudaba a recordarles la seriedad de lo que tenían que hacer y al mismo tiempo, los pasos a seguir para tener éxito.