De algo estoy seguro… nuestras acciones repercuten en la vida de otros

¿Te sientes solo? Busca alguien que necesite una llamada y habla con él. ¿Te sientes insignificante? Busca alguien olvidado por el mundo y ayúdalo. ¿Te sientes triste? Bromea con un amigo. ¿Te sientes fracasado? Enséñale a alguien a hacer algo en lo que eres experto. Estos momentos de intercambio es cuando nos sentimos realmente vivos, porque lo poco que parece que somos, representa mucho para otra persona.

De algo estoy seguro… Cada idea tiene su momento

Hay ideas para las que es el momento indicado y hay ideas que hay que guardar para cuando se den las circunstancias. Cuando el tiempo de una idea es el correcto, todos los engranes se acomodan y empiezan a correr. Ni tú mismo puedes ya detenerlos, la idea se va a volver realidad contigo o sin ti, así que más vale que te subas al tren.

De algo estoy seguro: El dinero sin voluntad es mucho menos que la voluntad sin dinero

De algo estoy seguro: En cualquier proyecto, el dinero no es necesariamente lo más importante. Claro que es necesario, pero no es lo más importante. Y se los dice alguien que se ha despertado varias noches a las 3:00 AM sudando porque no tiene dinero para terminar la remodelación de un hospital. Cuando hay voluntad, cuando hay trabajo, cuando hay un compromiso real, el dinero puede llegar. No llega fácil ni mágicamente, pero llega.

Una oración para días como estos

Estoy seguro de que la soledad y el confinamiento tienen mucho que aportar a nuestro interior. Vivimos en una época en que entre más cosas hagamos en un solo día, parece que somos más productivos, más exitosos. Pero, ¿cuántas veces ese estilo de vida nos aleja de nosotros mismos? Dejamos de conocernos, dejamos de convivir con nosotros a solas y a veces, no nos soportamos y eso es peligroso.

Todo esto no quita nuestras ganas de volver a la normalidad. Tampoco quiere decir que el estar solos valga más que la convivencia y la interacción. Somos seres sociales, como humanidad construimos juntos el mundo en el que vivimos, aprendemos de los demás y les aportamos algo a ellos.

De algo estoy seguro…

En lo personal, después de un tiempo, he entendido que no vale la pena aferrarse a estructuras que habíamos construido en nuestro interior, pero tampoco se trata de demolerlas por completo o no tener estructura alguna. Se trata de remodelar, de edificar anexos, adaptar y entender por qué esas estructuras están ahí para poder aprovecharlas.