Carta a Benedicto XVI

Tienes 85 años y es lógico que el cuerpo no te responda. Tú eres el único hombre vivo que conoce el peso que carga un Papa y solo tú, mejor que nadie sabe lo que necesita hoy la Iglesia. Tu renuncia no empaña tu legado, al contrario, lo corona. Te vas, con tu sensatez de siempre, con la humildad que nos has demostrado que tienes. Gracias por buscar antes el bien de la Iglesia que tu propia gloria o vanidad.

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