Nunca toques la campana…

Lo cierto es que, si quieres ser extraordinario, no puedes tocar la campana, tienes que seguir adelante. Y esto aplica para cualquier área de nuestra vida.

Eso es lo que diferencia a los triunfadores del resto de las personas: no rendirse. No estoy hablando de un proyecto que fracasa, me refiero a proyectos que están caminando y que su creador los abandona simplemente porque se complicaron más de lo esperado.