7 cosas que nos pueden destruir

Hay 7 cosas que nos pueden destruir

Hay una premisa en la que me atrevo a decir que la mayoría de la gente coincide: todos los excesos son malos. Yo personalmente creo que es cierto. Esto no quita que hay cosas que con exceso o sin exceso siguen siendo malas. Pero todos, como personas, tendemos a perder la dimensión de las cosas cuando caemos en los excesos. Si algo nos hacía dudar, cuando lo hacemos en exceso, de pronto ya no nos importa. Si algo era sumamente peligroso, cuando lo hacemos en exceso, le perdemos el miedo.

Pero Gandhi propuso siete áreas de la vida en las que nunca debemos caer en los excesos. Más aún, son extremos que debemos balancear con otra cosa. Prácticamente abarcan toda nuestra vida. Hé aquí cada uno desde mi punto de vista:

  • Riqueza sin trabajo. Desde que somos niños, nuestros papás nos intentan enseñar el valor de las cosas. ¿Quieres un regalo? Gánatelo con tus calificaciones, tu esfuerzo o tu buena conducta. Y todos notamos inmediatamente cuando un niño es malcriado a raíz de que ha recibido todo, como si lo mereciera solamente por el hecho de existir. A un nivel adulto, lo mismo sucede cuando llega el dinero sin haber sudado lo suficiente. y estos adultos sí son niños malcriados.
  • Placer sin conciencia. Los placeres existen por algo. Desde los más simples hasta aquellos que se dan pocas veces en la vida. Y son buenos. Pero cuando esos placeres no se miden, cuando no somos conscientes de su valor, de su origen y de sus efectos secundarios, todo pierde el sentido radicalmente. Y no solamente eso, sino que pueden comenzar a hacer daño. Simplemente come tu comida favorita en cantidades industriales varias veces a la semana y verás lo que va sucediendo con tu cuerpo.
  • Conocimiento sin carácter. Hace poco, alguien me dijo una especie de proverbio: “Te pagan por lo que sabes, no por lo que haces”. Esto es muy claro por ejemplo a la hora de llegar al doctor, donde después de esperar una hora para ser atendido, explicarle cómo te sientes y dejarlo que te revise, la indicación es: “tómate una aspirina”, para pasar de ahí con su secretaria a pagar la módica cantidad de $1,000 por la consulta (o más bien, por un consejo que me pudo dar mi abuela). De ahí la importancia de tener conocimientos, pero también la importancia de saber usarlos en favor de los demás.
  • Religión sin sacrificio. Los seres humanos somos espirituales por naturaleza y no podemos dejar de serlo. Las formas van cambiando con el tiempo. Pero últimamente, ha habido un auge de la espiritualidad que solamente busca hacer sentir bien al que la practica. Y esto sirve de muy poco, por no decir de nada. De nada sirve tener bien el espíritu, si ese espíritu no busca servir a los demás y eso implica una renuncia a sí mismo y sacrificios en muchos casos. Lo sabemos, pero supongo que nos gusta hacernos tontos.
  • Política sin principios. No me gusta la política, nada. Simplemente de oír la palabra me dan ganas de vomitar porque lamentablemente en nuestro país, la mayoría de las personas que hacen política no tienen principios, desde los principales puestos de gobierno. Y esto es peligroso, y esto se ve en el tipo de sociedad que se va forjando.
  • Ciencia sin humanidad. Los que llevan la ciencia al extremo, de pronto pierden la noción de las cosas. Comienzan a denigrar cualquier otro tipo de verdad. Las personas van perdiendo valor en nombre de la ciencia. Y de pronto, la ciencia por la ciencia pierde el sentido totalmente. Un extremo muy peligroso.
  • Negocios sin ética. Creo que el sistema en el que estamos inmersos en el mundo es producto en gran parte de esto. Empresarios sin escrúpulos que solamente buscan dinero y cuando lo tienen, solamente buscan poder. No hemos encontrado un sistema que ayude a que el mundo alcance mayor equidad y justicia y esto puede ser provocado por negocios que se hacen sin valores y sin la visión de un bien común.

¿Qué opinas? ¿Crees que haya más opuestos que hay que balancear? Escríbelos en los comentarios de abajo. ylavidasigue-iconofin