¿Qué no iban a acabar los libros electrónicos con los libros físicos?

Durante un tiempo trabajé en una editorial. Era interesante ver cómo el comité decidía las nuevas publicaciones y diseñaba la estrategia para su promoción y venta analizando al público objetivo de cada libro. Invariablemente, las discusiones terminaban en el mismo punto: Amazon y los libros electrónicos.

Era un tema que daba miedo. Mientras unos proponían que la editorial brincara a esta nueva modalidad, otros decían que era algo arriesgado, porque devaluaría a los libros físicos.

Cierto, la llegada de Amazon puso a temblar a todos los creadores y vendedores de libros de una u otra manera. Las primeras víctimas fueron las librerías que sufrieron el impacto de la novedad. Sus visitantes y sus ventas se redujeron dramáticamente. Era ya insostenible pagar rentas y sueldos de esos locales inmensos si no había suficientes clientes.

Después de eso, las editoriales resintieron el golpe con la aparición de los dispositivos de libros electrónicos y las tablets. Las empresas que más impacto tuvieron fueron especialmente las que estaban menos cercanas a la tecnología o que eran más “puristas” de los libros impresos.

Fue una historia de disrupción. En ese momento, todos jurábamos que los libros como los conocíamos, iban a desaparecer. Parecía algo inminente, como la desaparición de los VHS o los viniles. Sin embargo hoy a casi 10 años de distancia, podríamos decir que el panorama es diferente.

Todos hemos tenido estas discusiones con nuestros amigos y conocidos y lo que gana es la diversidad de respuestas: “Yo prefiero un libro físico porque me gusta tenerlo en las manos”. “Yo prefiero uno digital porque puedo llevar varios libros e irlos leyendo y cambiando cuando quiera”. “A mí me gusta verlos en mi librero”. “Yo no tengo espacio para guardar tantos libros”. “Nada se compara al papel”. “En digital mato menos árboles”.

Cada uno tenemos nuestros argumentos en este tema y los defendemos como si fueran los más convincentes. Pero lo cierto es que el mercado está dividido y creo que nosotros como personas también lo estamos. No creo que nadie pueda negar la sensación increíble de pasar las páginas de un libro. Tan es así que las nuevas generaciones siguen leyendo y aprendiendo en libros impresos, a pesar de estar enganchados con la tecnología. Hay incluso algunos libros que nos gusta tener y que nunca pensaríamos en la versión electrónica, desde los de fotos que ponemos en medio de nuestra sala, hasta algunos que por su diseño ofrecen una experiencia inigualable en físico.

Pero tampoco podemos negar las ventajas que tiene la lectura de libros electrónicos. Desde el peso en la mano (que es muy distinto a una novela de 900 páginas), hasta la cantidad de contenido que cabe en un mismo dispositivo, pasando por la capacidad de subrayar, anotar y buscar definiciones al instante.

En fin, esta batalla es un empate. Tanto que ahora resulta que, Amazon, el que puso temblar a las librerías, ha entrado a su negocio. Y eso está bien, los libros ya son parte de nuestro ADN, nos acompañan durante toda nuestra existencia, han sido los testigos y los guardianes de la humanidad y lo van a ser hasta el final de nuestros días.

¿Tú qué tipo de libros prefieres y por qué? Me gustaría leerlo en los comentarios.

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