Alguien con quién hablar

¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

Lo cierto es que nuestra vida es un diálogo. Un diálogo con nosotros mismos, con Dios y con los demás. Pero para que haya diálogo, un requisito indispensable es la sinceridad. Si no somos sinceros, no podemos siquiera dialogar con nosotros. En la vida, me he topado con infinidad de personas que no se atreven siquiera a dialogar consigo mismos. Y por esa razón, también es imposible que puedan dialogar con los demás. Creo que incluso, yo soy uno de ellos.

Con las prisas, las distracciones, la música, el celular, el tráfico y todas las cosas atribuibles a la vida moderna, de pronto olvidamos que no estamos solos. Estamos acompañados por nuestra presencia. Suena un poco estúpido, pero es cierto. ¿Qué pasaría si nos escribiéramos una carta a nosotros mismos? ¿Qué nos diríamos? ¿Tendríamos la confianza de hablarnos sin rodeos y sin hipocresías?

Me pregunto esto porque a veces es difícil mostrar nuestro interior a los demás. Pero mientras no lo podamos ver claramente en nuestros adentros, menos podremos compartirlo. Para dialogar hay que mirar a los ojos. Con los ojos no me refiero físicamente (aunque también), sino ver el espejo el alma y verla claramente.

Todos tenemos por ahí a un confesor, un soul-mate a quien podemos contarle exactamente lo que sentimos, lo que somos y lo que queremos. Puede ser nuestra pareja, un hermano, un amigo o algún compañero. En esa persona, hay correspondencia, resonancia, empatía. Y esa es la gran experiencia de hablar con alguien igual que con nosotros mismos.

Ningún hombre es una isla. No podemos vivir aislados, sin sacar lo que llevamos dentro. Así que hay que buscar a esa persona con la cual compartir nuestra persona. ylavidasigue-iconofin

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